Medalla de la Ciudad de Cádiz en la Virgen del Rosario / Trekant Media

El padre general de los jesuitas, Arturo Sosa, ha hecho unas declaraciones sobre el fenómeno de la secularización. Dice que hay que entenderla como un signo positivo de los tiempos: "El fundamentalismo religioso no es una respuesta positiva, no es una religión, es una idolatría. "Por todo ello todos somos iguales, creyentes, ateos, agnósticos, indiferentes... todos podemos opinar de todo, partiendo del respeto mutuo. El respeto al distinto es la base de la convivencia. Y añade el jesuita: "No hay que tener nostalgia del pasado lo que hace falta es preguntarnos lo que se nos dice a través de la secularización ,esta nueva realidad es una oportunidad para evitar cristianos automáticamente por razones sociales ,de ahí que ser cristiano no sea una imposición social sino una elección". 

Pensaba todo esto viendo las imágenes de los juzgado donde se hablaba o ¿gritaba? del si  o el no a la medalla a la Patrona. Por lo que he leído hay argumentos jurídicos para concederla, hay también argumentos afectivos, he ahí las firmas, Europa Laica también tiene los suyos para lo contrario.

Yo he buscado argumentos evangélicos. Me he acercado al libro del teólogo José Maria Castillo,"La humanidad de Jesús", he abierto sus páginas y leo: "Cuando los evangelios se ponen a relatar la actividad misionera de Jesús, no mencionan para nada ni actos religiosos, ni celebraciones, ni rituales ni sermones".

Se pone en el lugar de la gente sencilla, habla el lenguaje del pueblo para que lo entiendan y asume sus realidades y carencias, tienen hambre multiplica el pan y los peces, están enfermos sana al paralitico de la piscina. Él priorizó las necesidades básicas de sus cercanos la salud y el comer. Como él quiere que la gente sea feliz asiste a una boda, en el convite falta vino y surge la frase emblemática de Maria: "Haced lo que él os diga". Y lo que Jesús dice esta en los evangelios.

En definitiva no encuentro razones evangélicas que avalen esa concesión, si comprendo y respeto el sentimiento religioso de la gente, esto me lleva a pensar que no siempre religión y evangelio son pareja bien avenida.

 

Marcelino Porquicho

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