Antonio Rodríguez Rivera, el marinero sanluqueño fallecido en el naufragio del buque Domenech de Varó en aguas de las Islas Canarias en 1973, ha recibido sepultura en Sanlúcar más de 53 años después de la tragedia que acabó con su vida.
El tanatorio y cementerio de la ciudad acogieron un emotivo acto en el que familiares, amigos y representantes de la Asociación de Familiares de las Víctimas del Naufragio del Buque Domenech de Varó dieron el último adiós al marinero. La alcaldesa de Sanlúcar, Carmen Álvarez, acompañó a la familia junto al presidente del colectivo, José Manuel Pose, así como a Ana y Dolores Rodríguez, hermanas del fallecido, y otras personas cercanas.
Durante el encuentro, José Manuel Pose agradeció públicamente el apoyo recibido por parte del Ayuntamiento de Sanlúcar y de la alcaldesa durante todo el proceso de identificación y recuperación de los restos. El presidente de la asociación aseguró que se trataba de un momento de "alegría y emoción muy contenida" y destacó que el trabajo realizado durante años había merecido la pena. En el mismo sentido se expresó Ana Rodríguez en representación de la familia.
La alcaldesa ya respaldó esta causa durante su etapa como diputada provincial, trasladando las reivindicaciones del colectivo al Pleno de la Diputación. Además, el Ayuntamiento ha colaborado durante estos años mediante convenios y subvenciones destinadas a apoyar la labor de la asociación. Carmen Álvarez ha defendido en reiteradas ocasiones la importancia de preservar la memoria de los marineros fallecidos y acompañar a sus familias, especialmente en un caso que afecta directamente a Sanlúcar, localidad de origen de Antonio Rodríguez Rivera y también de uno de los supervivientes del naufragio, José Manga.
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