La Junta de Andalucía ha activado el Protocolo Andaluz de Coordinación frente a los efectos de las Temperaturas Excesivas sobre la Salud 2025, centrado en reducir los riesgos para la salud ante olas de calor y altas temperaturas, especialmente entre los grupos más vulnerables. Este plan, que estará operativo hasta el 30 de septiembre, incluye la posibilidad de extenderse hasta el 15 de octubre si las condiciones climatológicas lo requieren.
En la provincia de Cádiz, donde ya se ha registrado un caso de golpe de calor en la capital, este protocolo cobra especial relevancia. Según los datos de la Junta, otras provincias afectadas han sido Almería, Córdoba, Huelva, Jaén y Sevilla, con un total de siete casos registrados, de los cuales tres han recibido el alta hospitalaria y cuatro permanecen ingresados. En el caso más grave, una persona falleció el 21 de junio de 2025 en Córdoba.
El protocolo, en funcionamiento desde el 16 de mayo de 2025, establece tres grupos de población en riesgo. El Grupo I incluye a mayores de 65 años con enfermedades como EPOC, insuficiencia cardíaca, demencia, insuficiencia renal, obesidad, hipertensión o diabetes, y que consumen medicamentos como diuréticos, anticolinérgicos o psicótropos. También forman parte de este grupo mujeres embarazadas, personas sin hogar o en exclusión social, personas con discapacidad, pacientes con trastorno mental grave y menores de 4 años, especialmente lactantes.
El Grupo II abarca a personas mayores de 65 años que vivan solas o con su pareja también mayor de 65, con múltiples patologías o discapacidades, que tomen varios medicamentos mencionados anteriormente y residan en viviendas con dificultades para refrigerarse.
Por último, el Grupo III está formado por personas que vivan sin hogar o solas, con múltiples patologías o discapacidades, que consuman más de una medicación de riesgo y que, además de residir en viviendas difíciles de refrigerar, no reciban visitas de forma habitual. La Junta de Andalucía ha subrayado la necesidad de prestar especial atención a domicilios de personas mayores, residencias y zonas con alta marginalidad en la provincia.
Este protocolo se ejecuta de forma intersectorial con la participación de las consejerías de Salud y Consumo, Inclusión Social, Presidencia, Desarrollo Educativo, Turismo, Cultura y Empleo, así como del servicio Emergencias 112 y la Federación Andaluza de Municipios y Provincias.
El sistema contempla además cuatro niveles de alerta, desde el 0 (verde) hasta el 3 (rojo), dependiendo del riesgo térmico, basándose en la predicción de olas de calor elaborada por el Ministerio de Sanidad y Equidad con datos de la Agencia Estatal de Meteorología. La Consejería de Salud y Consumo es responsable de identificar a los grupos más vulnerables y de coordinar las medidas preventivas entre las instituciones implicadas, además de proporcionar información diaria por zonas de meteosalud.
Entre las funciones del protocolo figuran la difusión de medidas preventivas, la vigilancia de indicadores de salud y la activación de dispositivos asistenciales en atención primaria, hospitales y servicios sociales en caso de riesgo elevado. Los efectos del calor extremo incluyen estrés térmico, agotamiento por calor y golpe de calor, con síntomas que van desde debilidad y mareo hasta delirio, convulsiones o coma en casos graves.
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