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 rigoberta censura

La ilustradora erótica y LGTBIQ+ y cofundadora del proyecto feminista de masturbación 'Sola me gusto', Nazareth Dos Santos, ha compartido la vivencia de su participación en el videoclip del tema 'Ay mamá' de Rigoberta Bandini.

En un hilo de Twitter, la activista feminista lamenta haber prestado sus pechos para el videoclip y que finalmente estos no salieran por decisión del director.

El texto íntegro de su vivencia es el siguiente:

Quiero contar mi experiencia y la de compañeras mías trabajando en el videoclip de Ay Mamá de Rigoberta Bandini. No lo hago para crear hate hacia ella. Pero me parece importante exponer que a veces las cosas no están cambiando tanto como nos hacen ver. 

Hace meses se pusieron en contacto conmigo y con compañeras activistas feministas para formar parte del videoclip de Ay Mamá. Querían grabar escenas en las que enseñáramos nuestros pechos para luchar contra la censura tanto con la letra de la canción como con el videoclip.

Como tanto mis compañeras como yo hemos hecho algunas sesiones de fotos de desnudo reivindicativo y nos sentimos cómodas en este ámbito, aceptamos la propuesta y así lo hicimos: estuvimos en el estudio una tarde completa junto a todo el equipo de grabación del videoclip.

Nos grabaron un gran número de escenas preciosas: pechos grandes, pequeños. Unos más caídos que otros. Estrías, cicatrices, pezones pequeños, medianos, grandes. Mujeres racializadas, mujeres con un solo pecho. Mujeres jóvenes y mujeres maduras. En resumen: DIVERSIDAD Y REALIDAD.

Salimos del rodaje encantadas con la increíble sensación de que por fin estaban cambiando las cosas, y grandes proyectos audiovisuales empezaban a crear de una manera más inclusiva y consciente, sin miedo a la censura y sin miedo a las mujeres reales. Pero todo se desmoronó.

4 días antes del estreno, nos avisan de que finalmente los pechos no saldrán en el videoclip. ¿Por qué? Al director no le encajan. ¿Qué irónico no? Un hombre decide que los pechos y su diversidad no encajan en una canción que dice "no sé por qué dan tanto miedo nuestras tetas".

Que se les iba el mensaje, nos dijeron. Si habéis visto el videoclip, pensaréis que reforzarlo con pechos reales para nada se va del mensaje. Es más, el videoclip es muy potente, pero la ausencia de pechos reales es más que evidente. Vedlo de nuevo y fijaos, 0 pechos reales.

Al final es lo de siempre, un hombre ha decidido por nosotras cómo se hacen las cosas y, sorpresa, los pechos reales no le han cuadrado, no forman parte de su reivindicación. En resumen, quería un video bonito pero que no pique demasiado, no vaya a ser que moleste de verdad.

Pero qué quieres que te diga, si eres capaz de que una cara gigante de Mark Zuckerberg hecha en 3D regulero encaje en el videoclip, si quieres y te apetece y empatizas, puedes hacer que escenas de pechos reales encajen en una canción que habla del miedo a los pechos reales.

Si a un director no le encajan unos pechos, la culpa no la tiene Marc Z, la tiene el director mismo y nadie más. El patriarcado no es un ente del que hablar en tercera persona, el patriarcado son decisiones tomadas en primera persona. Es muy fácil señalar a otros y seguir igual.

No quiero que esto suene a rabieta de niña a la que le han quitado el protagonismo: Desde el primer momento fuimos conscientes de que la protagonista es, obviamente, Rigoberta, y que se habían grabado tantas escenas de nuestros pechos que seguramente alguna se descartaría.

Pero contactaron con nosotras para grabar unas escenas que SÍ iban a salir. Si desde el primer momento nos dicen que las escenas podían salir o no, nos hubiéramos cuestionado si merecía la pena exponernos delante de un equipo que, para nuestra sorpresa, estaba formado solo por hombres

Es difícil llegar a un rodaje y ver que todos los que van a grabar son hombres (qué ilusas pensando que detrás del videoclip para esta canción iba a estar una mujer dirigiéndolo, ¿verdad?). No sienta bien que te desnudes por un mensaje y al final no encajes, te echen del mensaje.

Cuesta creer que un videoclip admita láseres en los pechos, pero pechos cicatrizados no. Que admita pechos de obras de arte, pero que los pechos reales no sean dignos de salir en obras de arte llamadas videoclips. Delacroix tuvo más agallas, la verdad.

En fin, doy gracias a las seis mujeres que ese día enseñamos los pechos y nos apoyamos con miradas, sonrisas y ánimos durante toda la tarde. Estamos haciendo las cosas bien, chicas, que nadie nos tape, ni los pechos, ni nuestras voces, ni nuestro mensaje. 

 

Las críticas a Rigoberta Bandini no tardaron en aparecer en la red social:

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