Una intervención técnica del Consejo Superior de Investigaciones Científicas ha permitido analizar y explicar los ruidos y vibraciones que se han detectado en varias viviendas de Villaluenga del Rosario tras las intensas lluvias registradas en la provincia. El Ayuntamiento trasladó públicamente estas explicaciones a través de un vídeo informativo protagonizado por dos geólogos desplazados expresamente a la localidad, con el objetivo de aclarar qué está ocurriendo en el subsuelo y reducir la preocupación generada entre los vecinos.
El alcalde de Villaluenga del Rosario, Alfonso Moscoso, abrió la comparecencia explicando que los técnicos del CSIC habían llegado al municipio el viernes y que, durante ese día y el sábado, habían estado realizando trabajos de campo relacionados con los ruidos y vibraciones percibidos en algunas casas. El Ayuntamiento decidió que fueran los propios especialistas quienes trasladaran directamente a la población las conclusiones del estudio, como ejercicio de transparencia y de información directa a los vecinos.
El primero en intervenir fue Fernando, uno de los geólogos desplazados, quien comenzó explicando el funcionamiento general del sistema subterráneo de la zona. Detalló que Villaluenga se asienta sobre un acuífero kárstico, un tipo de sistema caracterizado por cavidades, conductos y cuevas en el subsuelo, por los que el agua circula de forma compleja. Según explicó, este contexto geológico es clave para entender los fenómenos observados en los últimos días y el nivel de alarma generado tras la inundación de la Sima de Villaluenga.
El técnico señaló que, en condiciones normales, la sima actúa como un gran sumidero natural que evacua sin dificultad el agua de lluvia. Sin embargo, las lluvias excepcionales registradas recientemente han provocado una situación poco habitual. Estas precipitaciones pudieron haber superado la capacidad de evacuación de la sima o haber causado una obstrucción en el drenaje de su base, lo que dio lugar a la acumulación de agua y a la formación de un lago temporal.
Ese aumento del nivel del agua en el subsuelo, explicó Fernando, es el origen de los ruidos y vibraciones que han alertado a los vecinos. La subida de la presión hidráulica y la conexión entre los distintos conductos kársticos y cavidades subterráneas generan sonidos y movimientos que se transmiten hasta la superficie. Estos fenómenos, aunque llamativos, forman parte del comportamiento natural del sistema en situaciones extraordinarias.
Uno de los aspectos que más inquietud ha generado es la persistencia de los ruidos incluso después de que el agua haya desaparecido de la superficie. El geólogo aclaró que el hecho de que el lago no sea visible no significa que el agua haya sido completamente evacuada. Cuando se produce una inundación, el agua llena numerosas cavidades subterráneas, algunas situadas relativamente cerca de las viviendas. En el caso concreto de Villaluenga, el nivel máximo alcanzado se encontraba a unos 20 metros por debajo de la parte más baja del pueblo.
Una vez que el agua deja de verse en superficie, continúa su descenso por el subsuelo a través de la sima, un proceso que puede prolongarse durante días. Las mediciones realizadas por los técnicos confirmaron que el nivel del agua sigue bajando y que se encuentra ya a una profundidad superior a los 50 metros, aunque la instrumentación disponible no permitía medir con mayor exactitud a partir de esa cota.
Fernando explicó que el vaciado del acuífero se produce de forma rápida y desigual, lo que provoca la aparición de sonidos característicos. Durante este proceso pueden quedar bolsas de agua retenidas temporalmente que se vacían de manera brusca, generando ruidos similares a borbotones. Para facilitar la comprensión, comparó este fenómeno con lo que ocurre cuando se vacía una botella de agua boca abajo y el líquido sale de forma intermitente hasta que entra aire.
Estos sonidos suelen percibirse con mayor claridad durante la noche, cuando cesa la actividad diaria y el entorno es más silencioso. Durante el día, el ruido ambiental habitual puede enmascararlos y hacer que pasen desapercibidos.
El geólogo también se refirió a un sonido concreto registrado la noche anterior, aclarando que no estaba relacionado con el vaciado del acuífero. Según explicó, ese ruido correspondía a un terremoto de carácter regional que sorprendió incluso a los propios técnicos. Tras consultarlo con el alcalde, confirmaron que ese sonido no coincidía con los que se vienen escuchando en el municipio en los últimos días y que no guarda relación con la situación hidrogeológica local.
Fernando insistió en la importancia de diferenciar los distintos tipos de ruidos que pueden producirse en el subsuelo. Algunos corresponden al vaciado sifónico del acuífero y se asemejan al golpe de una ola contra un acantilado. Otros pueden manifestarse como golpes secos, provocados por destaponamientos internos cuando la presión hidráulica libera obstrucciones. También pueden producirse pequeños asentamientos o derrumbes en cavidades subterráneas que generan sonidos distintos, sin que ello implique un riesgo inmediato.
Pese a todo, el mensaje principal trasladado por el técnico fue de tranquilidad. Señaló que, en la situación actual, la preocupación por una posible inundación de las viviendas debe ser mínima, ya que el nivel del agua se encuentra muy por debajo de las casas. El momento de mayor alerta se produjo cuando la sima estuvo completamente inundada, una fase que ya ha quedado atrás. Ahora el sistema se encuentra en proceso de vaciado, algo que, aunque llamativo, entra dentro de la normalidad en este tipo de acuíferos.
No obstante, Fernando subrayó la necesidad de mantener la vigilancia. Recalcó que es importante controlar los niveles de la sima y estar atentos a posibles nuevas subidas si se produjeran lluvias prolongadas. En ese caso, explicó, habría que avisar a las autoridades para que valoren las medidas oportunas. También recordó que este tipo de episodios es muy poco frecuente y que, según los recuerdos existentes, solo se ha producido en contadas ocasiones.
El segundo geólogo, Klaus, intervino para reforzar estas explicaciones y para contextualizar la situación dentro del conjunto de municipios de la Sierra. Destacó que cada pueblo tiene una historia geológica distinta y que no se pueden extrapolar automáticamente situaciones vividas en otras localidades. En este sentido, comparó lo ocurrido en Villaluenga con el desalojo registrado en Grazalema, donde el agua llegó a atravesar viviendas y la situación sí aconsejó una evacuación.
En Villaluenga, explicó Klaus, no se ha detectado ninguna inundación y las observaciones realizadas confirman que los ruidos responden principalmente a procesos sifónicos y pequeñas inestabilidades internas, sin que exista un peligro inmediato. También descartó que el terremoto percibido durante la noche suponga una amenaza específica para el municipio, al tratarse de un fenómeno regional habitual.
El técnico coincidió en que existe una situación de tranquilidad relativa, siempre condicionada a la vigilancia continua. Señaló que solo en escenarios muy extremos, con lluvias prolongadas durante semanas, podrían darse situaciones excepcionales que obligaran a tomar medidas adicionales. Mientras tanto, recomendó estar atentos a la aparición de nuevas surgencias de agua o cambios visibles en el entorno.
El alcalde cerró el vídeo agradeciendo al CSIC el envío de los dos profesionales y destacando la rapidez y el rigor del trabajo realizado. Subrayó la importancia de ofrecer información clara y transparente en una situación que ha generado inquietud entre la población. Además, hizo un llamamiento a los vecinos para que no atiendan a rumores o bulos y sigan únicamente la información oficial trasladada por los técnicos y las administraciones implicadas, que continúan coordinándose ante las inclemencias meteorológicas que afectan a la provincia.