Una investigación sobre la inscripción visigoda conservada en la fachada de la parroquia de Santo Domingo de Guzmán de Bornos ha permitido reinterpretar una de las piezas epigráficas más singulares del municipio y aportar nuevos datos sobre los orígenes cristianos de Carissa Aurelia. El estudio, realizado por los profesores Eduardo Cerrato Casado, de la Universidad de Granada, y Diego Romero Vera, de la Universidad de Sevilla, concluye que el epígrafe constituye un inventario de reliquias depositadas en una iglesia ya consagrada, una interpretación que modifica de forma sustancial las hipótesis mantenidas hasta ahora. El trabajo será publicado próximamente en la revista científica Palaeohispanica.
La investigación, en la que colaboran los ayuntamientos de Bornos y Espera, supone un importante avance para el conocimiento de la historia de Carissa Aurelia, uno de los principales yacimientos arqueológicos de la provincia de Cádiz. Además de ofrecer una nueva lectura del texto, el estudio aporta una prueba directa de la existencia de un edificio cristiano en la antigua ciudad y confirma su integración en las dinámicas religiosas del obispado de Asidonia durante la época visigoda.
El alcalde de Bornos, Hugo Palomares, ha destacado la trascendencia de este trabajo para seguir profundizando en el conocimiento del pasado del municipio. Según ha señalado, Carissa Aurelia continúa ofreciendo información de enorme valor para comprender la historia local y este estudio demuestra que el patrimonio aún guarda importantes respuestas sobre el pasado de Bornos, además de poner de manifiesto la necesidad de seguir impulsando la investigación científica sobre su legado histórico.
La investigación se centra en la inscripción visigoda reutilizada en la fachada de la parroquia de Santo Domingo de Guzmán, una pieza procedente de la antigua ciudad romana de Carissa Aurelia, situada entre los actuales términos municipales de Bornos y Espera.
Durante siglos, la inscripción ha permanecido a la vista de vecinos, visitantes e investigadores sin que se sospechara que todavía conservaba información inédita sobre uno de los episodios menos conocidos de la historia de Carissa Aurelia. El nuevo estudio ha conseguido desvelar parte de ese contenido mediante una revisión completa del soporte original.
Aunque el epígrafe fue dado a conocer en el siglo XVII por el erudito Rodrigo Caro y desde entonces había sido citado por numerosos autores, nunca había sido objeto de una revisión integral basada en el examen directo de la piedra. Durante casi cuatro siglos, las distintas publicaciones reprodujeron lecturas heredadas sin volver a contrastarlas sobre el soporte original, lo que provocó la transmisión de diversos errores de interpretación.
Una de las principales aportaciones de la investigación ha sido la reconstrucción de la primera línea de la inscripción, desaparecida a causa de una fractura del mármol. A partir del análisis de los escasos restos conservados, los investigadores proponen por primera vez que el texto comenzaba con la expresión latina Recondite sunt ("Han sido depositadas aquí"), una fórmula característica de los depósitos de reliquias documentados en la Hispania visigoda.
Esta restitución permite interpretar correctamente el significado del epígrafe, grabado sobre un antiguo monumento romano reutilizado. El nuevo análisis concluye que la inscripción recoge la deposición de reliquias de varios mártires cristianos y no la consagración de una iglesia, como se había sostenido tradicionalmente.