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Juan Carlos Aragón y Nico Montero en su etapa en el IES Bahía de Cádiz (ahora IES Fernando Aguiñar Quignón)

PORTAL DE CÁDIZ ha tenido acceso a la emotiva y vibrante carta que el cantautor Nico Montero, actualmente director del IES Fernando Aguilar Quignón, le dedicó a su amigo y hermano Juan Carlos Aragón en el transcurso de la misa por el sufragio de su alma celebrada en la Parroquia de San Servando y San Germán del barrio de La Laguna este lunes 10 de junio de 2019:

Hasta siempre, amigo

Y resulta que aunque ambos estudiamos en Salesianos, y luego ambos estudiamos la carrera de filosofía, no nos conocimos en esta etapa. Pero como lo nuestro era inevitable, en 2001 yo era Jefe de Estudios del Telegrafía y a él lo destinaron a mi centro, pero sin horas de docencia, para tareas administrativas. Así que lo nombré mi ayudante, le puse una mesa junto a la mía y ese año fue mi compañero de trinchera en una época difícil en cuanto a convivencia en mi centro. Fue una gran ayuda en la batalla de mejorar nuestro instituto. Tal y cómo se presentó, le invité a un café. El se percató de que yo no tenía ni idea de carnaval y no sabía que era el afamado autor de carnaval... y él tampoco sabía de mi trayectoria en la música espiritual en España... todo eso marcó el inicio de una amistad sincera, que se fue convirtiendo en admiración y cariño mutuo... amistad incondicional durante casi 20 años, lejos de toda la farándula y el ruido que siempre le acompañó.

A partir de ahí, tardes inol idables de tertulia, el a la guitarra, yo al piano, tardes de confidencias... detrás de la pose de rebelde, descubrí un ser humano lleno de fragilidad sensibilidad y tremendamente tierno. El Juan Carlos del que os hablo no es el poeta, ni el autor,... es el amigo, el hijo, el esposo, el padre, el ser humano entrañable que ha sido uno de los amores de nuestra vida.

Mi amigo tenía un corazón que no le cabía en el pecho. De una GENEROSIDAD desbordante. Recuerdo aquel 31 de dciembre de 2003. Por circunstancias de la vida, yo andaba en horas bajas. Esa tarde me llamó para felicitarme el año nuevo y me preguntó que con quien me tomaba las uvas. Le dije que me tocaba comérmelas solo, la vida había dado un giro y todo me cogió con el pie cambiado... Él me dijo que en absoluto: "Vente a mi casa, con mis padres... este año nos comemos las uvas juntos". Así fue, su familia, que desde entonces es la mía, me acogió en su casa. Nos dieron las tantas celebrando la vida. Así era él, desprendido...

Tenía un piano CASIO en el que matizaba las melodías de los pasodobles. Cuando iba a su casa le gustaba verme tocar y yo, que no tenía piano, me quitaba las ganas con su teclado. Un día apareció en mi casa con el teclado... ¡había venido en moto con un teclado! Me dijo: "Me voy a comprar un piano de pared, este quiero que sea para ti". Desde hace 15 años lo guardo con cariño y lo sigo tocando, ahora lo hago en su honor, por su generosidad constante y vital.

Son muchos los matices que enriquecen su persona: Su inquietud intelectual. Era un gran lector, hombre apasionado, pero reflexivo, con un gran sentido crítico. Su humor exquisito, manejando la ironía con la sabiduría de quien domina las palabras con solvencia. Su compromiso político y social. Siempre cercano al pueblo y echándose a la espalda la responsabilidad de defender a los débiles frente a los poderosos.

En los últimos años, con la complicidad de su querida esposa, que fue su mejor apoyo y fortaleza, había sido capaz de reinventarse a si mismo y transformar todo lo que no le gustaba de si. Se aferró a la vida, al deporte, a su dimensión de esposo, de padre, de autor... e inauguró su mejor etapa en todas las facetas de su vida. Doy fe de ello. Nuestros partidos de tenis y padel, la natación, la bici, el running se hicieron fuerte en su vida, y cada verano celebrábamos lo conseguido con nuestro tradicional arrocito en Zahara. Manifestó una fuerza de voluntad heroica para ser fiel a la decisión tomada: Ser la mejor versión de si mismo. Lo consiguió...

Ser padre es algo que se aprende, el hizo su camino de creciiento en su perfil de padre no sin dificultades, y sin controlar todas las vanables, pero fue el mejor padre que pudo ser en cada momento. No había un fin de semana ni unas vacaciones de las que tocab, que no fuera a Sevilla a recoger a su hijo para no perderse su crecimiento, exprimiendo las horas que tenía para ejercer de padre. En el poco más de un mes que había podido disfrutal de Silvio, cada noche se lo ponía en el pecho para dormirlo, corazón con corazón, eso siempre será eterno. Tenía ya muchos planes para Silvio, lo había puesto en el centro de su vida. Ahora le toca acompañarle desde el cielo.

Juan Carlos fue un hijo que sintió devoción por sus padres. Se sentía muy orgulloso de vosotros, Juan y Estrella. Siempre fuisteis su referente y tenéis que estar orgullosos de haber dado vida a un ser tan extraordinario. Su éxito es también el vuestro, al igual que su dolor también fue el vuestro.

A todo el mundo le sorprendía nuestra amistad. El catalogado como hombre apartado de la fe, y yo como creyente. Tan distintos y tan grande el respeto y la conversación sincera. Siempre estuvo en la búsqueda de Dios. Sus constantes referencias a Dios manifestaban su gran interés por el misterio de Dios.

Recuerdo cuando hace 3 años me dijo que se casaba, y por la Iglesia. "Queremos que la prepares y nos cantes", me dijo. Preparamos una preciosa boda con la complicidad del querido Padre Antolín, tan apreciado por Juan Carlos. Luisa y Juan Carlos lo vivieron con mucha intensidad. En su mejor momento, la fe se hizo un hueco en su camino de búsqueda en forma de sacramento.

Sin duda estuvo más cerca de Dios que muchos que se dan golpes en el pecho. Él respetaba y sentía una gran atracción por Jesús de Nazaret. Aquel Jesús que echó a los mercaderes del templo, que anduvo con pecadores, que se enfrentó a los poderosos, que puso a los pobres en un lugar preferente. Ese Jesús revolucionario y con melenas tiene mucho que ver con el Juan Carlos que se enfrentó a los poderes establecidos en pos de la justicia. Os aseguro que su búsqueda terminó y Jesús, el Señor, lo abraza y acoge en su seno, y hoy está sentado junto a Él y junto a su hermano y los seres queridos que le precedieron en el Reino de los Cielos.

Se nos ha ido en su mejor etapa. Quizá porque así lo teníamos que recordar. El día a día pesa mucho sin él, pero debemos aferrarnos a su sonrisa, a todo lo bueno vivido junto a él, a su poesía, su música, su humor, su amor sincero y vital.

Hermano, amigo. Nos vemos en el paraíso. Allí prometo dejarte ganar un partido de pádel. Ya andarás montando una comparsa en el cielo. Y me han dicho que hasta Manuel de Falla se ha acercado a conocerte. No le des mucha caña a los arcángeles, que igual no entienden la guasa gaditana.

Ahora que eres inmortal, derrama sobre nosotros serpentinas y papelillos para que la tierra nos sea leve en tu ausencia y nos llenes de esperanza en tanto nos volvemos a encontrar.

Te quiero, te queremos. Dios te bendiga por siempre, Juan Carlos Aragón Becerra.

 

Nico Montero

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