proyecto nuevo coac manuel rojas molina

En los últimos años se viene produciendo un sentimiento generalizado sobre la duración del concurso y, sobre todo, a la falta de calidad de muchas agrupaciones, lo que hace demasiado pesado y tedioso el desarrollo del mismo, principalmente en la fase clasificatoria.

Estas voces podemos decir que son autorizadas ya que la mayoría de las mismas provienen de los medios de comunicación presentes en el concurso, de un gran número de aficionados seguidores del certamen, bien presencialmente o por radio y televisión, e incluso por un gran número de autores según se desprende de sus declaraciones en prensa.

Es posible que la gran difusión que se le ha dado últimamente al concurso, introduciéndolo en los hogares de Andalucía y de otras comunidades, haya servido como efecto llamada al concurrir al certamen gaditano un gran número de agrupaciones sin ningún requisito previo fuera del trámite administrativo que conlleva su inscripción.

Todos están de acuerdo en que son demasiadas agrupaciones, con funciones muy largas, según los años,  lo que hace que el Patronato tenga que hacer encajes de bolillos para confeccionar una programación dentro del tiempo disponible para ello.

Sabido es que el carnaval es una fiesta pagana entre dos fiestas religiosas de gran arraigo popular como son la Navidad y la Semana Santa. La primera se encuadra en una fecha fija en el calendario, mientras que la Semana Santa obedece a unos complicados cálculos vaticanistas que vienen a coincidir con la primera luna llena de la primavera.

Esto hace que el carnaval quede encorsetado entre ambas fiestas de tanto arraigo popular, resultando sumamente complicado su organización sin herir las susceptibilidades de aquellos que, o no les gusta el carnaval o sienten predilección por la Semana Santa, resultando que  ambos acontecimientos populares requieren la participación de gran número de personas que Cádiz, debido a su mermada población y al auge de tales acontecimientos, cuente con un elevado número de personas participantes en el carnaval y a las pocas semanas se integran en el mundo cofradiero con el mismo fervor y pasión en las dos manifestaciones, por lo que se hace necesario respetar ambos sentimientos.  

El presente proyecto, realizado con el mayor cariño durante el tiempo del concurso y la semana de carnaval, tiene por finalidad aportar una serie de ideas ampliamente meditadas y desarrolladas en todos sus extremos, documentadas con datos históricos y estadísticos, que pueden servir como punto de partida para una programación futura antes de que el concurso muera de éxito, sin ánimo de sentar cátedra en la materia, pero con el conocimiento y experiencia de los muchos años de vinculación con carnaval desde diferentes vertientes y avalado por 13 años como presidente y secretario del COAC, tanto de Adultos como de Infantiles y Juveniles.

ORGANIZACIÓN

Debido a la complejidad que conlleva la organización del carnaval y particularmente del concurso de agrupaciones, donde se conjugan gran cantidad de sentimientos e intereses, aparte de las muchas personas que se mueven en torno al mismo, sería conveniente que su organización recayera en manos municipales como ente representativo de toda la ciudad y plenamente capacitado para administrar la gran cantidad de infraestructuras y servicios de toda índole que se requieren para su mejor desarrollo.

Para que esto sea posible, es necesario disponer de un equipo de funcionarios y técnicos capacitados dedicados todo el año a la actividad carnavalesca, encabezados por un/a director/a o gerente altamente cualificado/a y con plenos poderes para ejecutar y dirigir tan compleja actividad, asumiendo toda la responsabilidad de su organización.

Esto no quiere decir que no se pueda contar con opiniones y consejos emanados de otros entes relacionados con el carnaval como pueden ser los colectivos actualmente integrados en el Patronato, pero sólo a título consultivo y relacionado con las actividades que representan, sin que sean juez y parte como posibles integrantes o autores  directa o indirectamente vinculados a alguna modalidad concursante y cuyas conclusiones serían consideradas, si procede, por parte de la organización.

Antes, decir que el presente proyecto sólo se refiere a la parte organizativa y artística, sin entrar en el mundo de la política y la economía, siempre presentes en todas las manifestaciones y espectáculos de masas, para lo cual existen otras voces autorizadas para dar solución viable a su ejecución y puesta en valor.

Una vez conseguida esta estructura organizativa, si ello es posible, entramos en materia sobre el diseño de un nuevo modelo de concurso,  para lo cual y como paso previo, sería conveniente disponer de un tiempo, que bien puede ser la Cuaresma, para hacer balance, analizar y reflexionar serenamente sobre todo lo acontecido en el carnaval finalizado, tomando buena nota de lo que ha salido bien para mantenerlo y potenciarlo y, sobre todo, de  aquello susceptible de anulación o mejora para ser subsanado con vista a próximas ediciones.

Como queda dicho en el prólogo del presente proyecto, las agrupaciones han ido aumentando progresivamente a lo largo de los años, sin que ello vaya emparejado a la calidad, aparte de la dificultad de disponibilidad de tiempo para albergar todo el concurso, máxime en su fase clasificatoria.

Se insertan sendos cuadrantes con la evolución cuantitativa de las agrupaciones concursantes desde el año 2004 a la fecha, así como la cantidad de coplas interpretadas en la presente edición y los tiempos empleados en el concurso en sus diferentes fases, debidamente pormenorizados para mayor comprensión.

Una vez analizados estos datos detenidamente, puede entenderse perfectamente la necesidad o conveniencia de hacer una reestructuración del concurso y adaptarlo a los nuevos tiempos antes de que languidezca de éxito.

 

DETALLES DEL NUEVO MODELO DE CONCURSO

La idea de un nuevo modelo de concurso estriba principalmente en reducir el número de agrupaciones participantes para garantizar una calidad media aceptable y encuadrarlo en un calendario de fechas que permita una programación razonable en el tiempo y amena para los muchos aficionados amantes del concurso.

No es suficiente apelar a la ilusión de pisar las tablas del Falla para participar en el concurso, ya que este emblemático teatro es el único que nos queda a los gaditanos después de que en tiempos de floreciente esplendor hubiese en Cádiz gran cantidad de recintos teatrales, no con un aforo como el del Falla, donde se programaban temporadas de conciertos, ópera, zarzuela y variedades, con gran aceptación de público, lo que demuestra la cultura musical y artística que atesora  esta ciudad.

Posteriormente y como consecuencia de la decadencia económica que fue padeciendo la población, se fueron cerrando paulatinamente los teatros quedando actualmente como templo del arte y de la cultura el Gran Teatro Falla, que, desde que fue inaugurado en 1910 y con el paréntesis de su cierre en los años 80 por reforma integral,  han pasado por su escenario grandes compañías y actores de primerísimo nivel, lo cual y dentro de lo posible, debemos preservar a todos los niveles y disciplinas artísticas, habiéndose cumplido en esta edición del concurso el 70 aniversario de la integración de las agrupaciones en el Gran Teatro Falla.

Por todo ello, es necesario dignificar el teatro y conservar su brillante historia, seleccionando y exigiendo un mínimo de calidad para pisar sus tablas.

Como queda visto en el cuadro anexo, el número de agrupaciones se ha incrementado de forma creciente desde el año 2005 con 118 agrupaciones hasta el actual con 147, sin saberse, con la fórmula actual, hasta donde se puede llegar y  con el peligro inherente de que pueda quedar colapsado el concurso si no se pone remedio.

La fórmula que se propone es limitar el número de agrupaciones concursantes a un total de 70, prácticamente la mitad de las que vienen concursando últimamente, que pueden repartirse, en principio, entre 10 coros, 27 comparsas, 27 chirigotas y 6 cuartetos.

Con este número de agrupaciones se puede confeccionar un calendario de 10 días de Fase Previa a 7 agrupaciones por día, 6 días de Cuartos de Final a 7 agrupaciones diarias, 3 días de Semifinal con 7 agrupaciones por día y la Gran Final con 3 agrupaciones por modalidad, quedando configurado de la siguiente forma:

Fase Previa

10 Coros
27 Comparsas
27 Chirigotas
6 Cuartetos
Total………. 70 Agrupaciones

Fase Cuartos de Final

8 Coros
15 Comparsas
15 Chirigotas
4 Cuartetos
Total……… 42 Agrupaciones


Fase Semifinal

5 Coros
6 Comparsas
6 Chirigotas
4 Cuartetos
Total……… 21 Agrupaciones

Gran Final

3 Coros
3 Comparsas
3 Chirigotas
3 Cuartetos
Total……… 12 Agrupaciones

(Este formato conllevaría el arrastre de puntos desde la Fase Previa hasta la Final, con repertorio inédito en cuanto a tangos, pasodobles, cuplés y parodia,  considerando que al llegar a una fase final de tanto nivel artístico se debe tener la capacidad creativa para confeccionar 8 letras o 4 parodias con la suficiente calidad como para cumplir con las 4 fases del concurso.)   

Con este reparto de agrupaciones se puede confeccionar un calendario de 20 días de concurso más 4 días de descanso intercalados, cuya programación queda reflejada en el cuadrante que se acompaña con las fechas detalladas de los próximos 10 años, comenzando siempre un miércoles para finalizar en viernes 24 días después.

Se toma como base la participación de 7 agrupaciones por función por considerarse un espectáculo que mantiene el interés de principio a fin y se hace ameno a los sentidos, finalizando en torno a las 12 de la noche, hora que se antoja prudente, ya que está demostrado que funciones más largas hacen decaer el ánimo, no sólo de los asistentes, sino de los propios participantes y de los señores encargados de emitir un veredicto con la misma clarividencia para todas las agrupaciones.

En cuanto a la conformación del cupo de las 70 agrupaciones participantes, se tomaría como seleccionadas automáticamente las semifinalistas de la edición anterior, siempre que cumplan los requisitos de componentes y autores que se determinan para ser cabezas de serie actualmente.

Aquellas agrupaciones primeros premios de Juveniles que por razones de edad se integren en la modalidad de Adultos, quedarán igualmente seleccionadas cumpliendo los parámetros anteriores.

El resto de agrupaciones hasta completar el cupo de 70, tendrían que superar un casting a realizar a puerta cerrada en algún recinto cubierto que no sea el Falla, tales como el Palacio de Congresos o el Teatro de la Tía Norica.

De hacerse este año, se puede aprovechar el puente de Todos los Santos, viernes día 1, sábado día 2 y domingo día 3 de noviembre,  para aquellos aspirantes que puedan hacer acto de presencia en Cádiz y los que por razones de trabajo, distancia o economía no puedan hacerlo físicamente, deberán enviar un escrito con la filosofía y temática del tipo, así como un vídeo con la grabación de 2 tangos y 2 cuplés (con estribillos) para Coros, 2 pasodobles y 2 cuplés (con estribillos) para Comparsas y Chirigotas y 1 parodia y 2 cuplés (con estribillos) para los Cuartetos.

Este mismo repertorio, en cuanto a composiciones, lo interpretarán los aspirantes que hagan acto de presencia en Cádiz ante un jurado compuesto por 2 representantes de cada colectivo integrado en el Patronato, que no tengan relación directa o indirecta con ninguna agrupación y con derecho a voto sobre todas las modalidades menos la que representen, siendo el mismo jurado para ambos casos, y votándose en función a una estimación global sobre el repertorio interpretado, sin puntuación específica, seleccionando a las agrupaciones más votadas por consenso de todos los miembros y dejando en reserva a dos agrupaciones más por modalidad para caso de renuncia o baja por algún motivo de alguna seleccionada.

Posiblemente este procedimiento pueda servir como efecto disuasorio para aquellas agrupaciones que, a priori, consideren no reunir los requisitos de calidad exigidos, lo cual facilitaría la labor de selección.

Para ambos casos, selección automática y superación de prueba, se abriría previamente un plazo de inscripción para poder confeccionar un calendario de días y horas, que podría situarse en la segunda quincena de octubre, para una vez finalizado el casting y comunicado el resultado a los interesados, establecer una fecha definitiva de inscripción y así poder determinar los plazos organizativos como repetición de nombre, fecha del sorteo, (que puede ser puro), etc.

Dado que llevamos más de 100 años de agrupaciones y al creciente número de las mismas, puede decirse que casi  se han agotado los nombres de oficios, actividades, animales, colectivos profesionales, etc., siendo raro aquella agrupación que su nombre empiece por el artículo “Los”, recurriendo la mayoría a títulos figurativos que sólo se pueden relacionar con la agrupación una vez vista con el disfraz e incluso hasta haber escuchado parte de su repertorio, por lo que se podría reconsiderar la conveniencia de poder repetir nombres con anterioridad a 50 años por ejemplo, viniéndome a la memoria el Coro de los Anticuarios de 1954 rememorando al primitivo de 1905 del Tío de la Tiza.

Para que esto pueda ser llevado a efecto y llegue al conocimiento general de los posibles interesados, es conveniente remitir con la antelación suficiente una circular explicativa a los Representantes Legales de los dos últimos años, detallando los cambios a realizar para que puedan elaborar sus repertorios y estén debidamente preparados para las pruebas pertinentes.

Es muy posible de que este sistema no contente a todos y mucho menos a los que no superen la prueba para formar parte del cupo de agrupaciones concursantes, e incluso hasta pueden alegar que se trata de una censura encubierta y de que Cádiz, ciudad liberal y hospitalaria no cumple con ésta filosofía y nada más lejos de la realidad.

A estas agrupaciones se les oferta el mejor escenario que puedan desear,  con los forillos reales de fachadas, vistas y atrezos naturales que Cádiz atesora, ofreciéndoseles las plazas, portales de edificios, callejuelas y otros enclaves emblemáticos, donde ofrecer sus repertorios durante la semana de carnaval ante un público que los va a escuchar con atención y aplaudir intensamente y cuyo contacto con la calle les puede servir como rodaje para perfilar y afinar sus repertorios con vista a próximas ediciones.  

Todas las agrupaciones, vengan de donde vengan, serán recibidas con los brazos abiertos como simbolizan los dos puentes sobre la bahía y a las que se les agradece, de antemano, su presencia en los carnavales de Cádiz, pero el derecho a concursar en el Gran teatro Falla hay que ganárselo.                                                                                                                                                                                                                              

 

OTRAS CONSIDERACIONES

De llevarse a efecto este cambio radical en la estructura del concurso, también habría que readaptar las Bases para adecuarlas al nuevo modelo de certamen, ya que las actualmente en vigor adolece de contradicciones por haberse ido parcheando paulatinamente, resultando en determinados casos poco entendibles y poniendo en un serio aprieto a los jurados que han de aplicarlas con la celeridad que la dinámica del concurso demanda.

Para ello, habría que reeditarlas desde el Artículo nº 1 hasta el último, siendo conveniente contar con un grupo de trabajo compuesto por personas con experiencia y relacionadas con el concurso, cuyo equipo se encargaría de elaborar las normas aplicables a las agrupaciones en sus diferentes vertientes y los requisitos a cumplir como tales participantes. Seguidamente pasaría a otro grupo de expertos en lingüística, donde podría participar la Universidad de Cádiz, para dar forma literaria y establecer los puntos y las comas para ser perfectamente entendible y finalmente pasaría a un gabinete jurídico para su análisis y evitar que contravenga disposiciones de rango superior.

Superados estos trámites, se enviaría a imprenta para una prueba que, una vez cotejada con el original por si se ha producido algún error tipográfico, proceder al lanzamiento de ejemplares para su distribución a las partes interesadas, teniendo en cuenta que al tratarse de un documento público, deberá estar a disposición de todo el que lo solicite.

Por puntualizar alguna contradicción, cabe reseñar los Artículos 3 y 4 relativos a los instrumentos a utilizar por Chirigotas y Comparsas, donde se especifica la obligatoriedad de caja y bombo, pudiéndose acompañar de 2 o 3 guitarras españolas y pitos carnavalescos, siendo éste último opcional, suponiéndose que las guitarras también son opcionales ya que se dice textualmente  que “podrán acompañarse” de lo que se desprende que no es obligatorio.

Otro punto no aclarado debidamente está en la reciente incorporación del “intérprete ocasional” en el Artículo nº 7, que, sin pertenecer a la agrupación, puede aparecer en escena en momentos breves y puntuales, sin especificar el tiempo de la brevedad.

Otro aspecto contradictorio es la obligación del presidente de solicitar un Notario, sin aclarar si esta solicitud tiene que hacerla en la notaría o al Patronato. Este punto debería estar incluido en el Artículo nº 28 referente a la Organización, que es quien tiene que gestionar la contratación del Notario y ponerlo a disposición del concurso.

Existen otros puntos que entran en controversia y que son fácilmente detectados ante una lectura profunda de la Bases.

No se trata con esto de redactar un articulado extenso y farragoso, más bien de reducirlo en sus términos para que sea claro y entendible a todos los niveles.

Finalmente y desde la pasada edición de 2018, se ha introducido un nuevo sistema de puntuación que, si bien persigue la valoración de las composiciones en sus tres conceptos de letra, música y afinación, no es viable para este tipo de concurso por diferentes motivos.

En primer lugar, el jurado tiene que establecer el pase de agrupaciones a la siguiente fase en un reducido tiempo, ya que superados los 15 o 20   minutos sin emitirse el fallo se presta a especulaciones y comentarios, generalmente, de quien no conoce el procedimiento a seguir.

Por otro lado, para establecer la valoración de la música, principal motivo del nuevo sistema, hay que realizar un complicado sistema de operaciones aritméticas para desembocar en una valoración final de 0 a 100, sin que el vocal conozca este dato, el más importante, hasta haber realizado un total de unas 25 valoraciones que hay que dividir entre 3 y multiplicar por un coeficiente según composición.

Es fácil pensar que estas operaciones las hace el sistema informático, y efectivamente es así, pero el resultado final lo desconoce el vocal cuando está puntuando los parciales, resultando la posibilidad de que el número resultante no sea el que tenía pensado para incluir a la agrupación puntuada en el lugar que considere con respecto a las ya establecidas con anterioridad.

Precisamente en estos días se está publicando las puntuaciones de las diferentes agrupaciones concursantes pero de 0 a 100, como en ediciones anteriores, sin salir a la luz los puntos parciales de las diferentes composiciones, lo que hace perder actualidad e interés, al margen de que resulta un informe farragoso de números que a muy pocos llama la atención.

Como prueba de ello, cabe reseñar que en la edición anterior se ha dado el caso de puntuarse la misma música, bien de tango, pasodoble o cuplé, con diferente valoración, lo que demuestra la ineficacia del sistema.

Este procedimiento tendría un gran valor si los resultados se emitieran con posterioridad de varios días desde la actuación de la agrupación, como suele ocurrir con los exámenes académicos y de diferentes administraciones  y empresas para seleccionar personal, pero para puntuar al momento no es viable, ya que los que han abogado por el sistema no han tenido en cuenta ni el tiempo de deliberación ni el tiempo de puntuación, condenando al jurado a traicionarse a sí mismo al emitir unas valoraciones cuyo resultado final no era el que tenía pensado.

Esto se puede demostrar haciendo una simulación y controlando el tiempo, teniendo en cuenta que algunos miembros que están puntuando tienen que hacerlo aceleradamente para poder ocupar su lugar como vocal de la siguiente agrupación, lo que determina que la objetividad quede eclipsada a pesar de la buena voluntad con la que los rectores han aprobado este nuevo sistema de puntuación.

Por tanto, es sumamente importante reconsiderar este sistema y establecer el más adecuado en cuanto a eficacia y tiempo y, sobre todo, facilitar la labor del que tiene la gran responsabilidad de puntuar para colocar a las agrupaciones en el lugar que le corresponde según su más leal saber y entender para lo que fue nombrado.

 

Manuel Rojas Molina

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