Belén Bermejo con dos de sus obras.

El Carnaval de Cádiz supone un imparable brote de arte y emociones imposibles de describir desde el corazón del Gran Teatro Falla, cuyo bombeo cada año demuestra producirse con más fuerza ayudado por las mareas que besan los pies de La Caleta y la valentía de los vientos que rondan la ‘Tacita’ para que este cúmulo de sensaciones en forma de copla llegue a más rincones de la geografía española. A bombo y platillo, a guitarra y bandurria. De las calles de Cádiz al alma de quien la preste.

Desde Madrid, la magia incontrolable de esta fiesta gaditana se expresa a través de las manos de Belén Bermejo -aficionada carnavalera y estudiante de Bellas Artes en la Complutense-, que se dedica desde hace dos años, entre otras cosas, a plasmar con pintura imágenes del Carnaval gaditano, especialmente de integrantes de diversas agrupaciones. Aunque se declara aficionada de todas las modalidades, no oculta que la comparsa es su preferida. Dibuja desde que tiene uso de razón, pero hasta hace dos años no llegó el Carnaval a sus pinceles.

Esta madrileña de 19 años no tiene relación directa con Cádiz más allá del sentimental, pero ha sido su madre, también de Madrid aunque con familia en Algeciras, quien le ha transmitido el amor por el Carnaval y por Cádiz. Cada vez que puede, se escapa al sur del sur para pasear por las calles de Cádiz, que Belén asegura a este medio conocer mejor que su propia ciudad. Su futuro no lo concibe de otra manera que no sea viviendo en la ciudad gaditana.

Belén entregando a Martínez Ares una de sus obras.

De hecho, la pared de su cuarto ha sido invadida por un mural realizado por sus propias manos con las vistas del Campo del Sur. Una imagen que ha triunfado en las redes sociales y que decidió pintar empleando unas 30 horas para que la espera de regresar a Cádiz se le hiciera más amena y sentirse así más cerca de la ‘Tacita de Plata’. Un dibujo obligado. Claro ejemplo de que el gaditano nace donde le da la gana, como popularmente se dice.

“Cádiz, para mí, es sinónimo de libertad, libertad de expresión, la crítica. Siempre ha sido una vía de escape para mí. Sobre todo, conozco el Carnaval como un arte, y por tanto se expresa de muchas maneras, yo intento devolverle a Cádiz y al Carnaval lo que me ha dado a mí y lo hago de esta manera, dibujando”, explica al ser preguntada por lo que significa para ella el Carnaval gaditano, que vive desde la distancia y nunca ha podido disfrutar desde el Gran Teatro Falla de una sesión del COAC.

Sus sueños tienen Cádiz como escenario y esta fiesta como argumento, ya que Belén cuenta los días para acabar los dos años de carrera que le quedan e intentar trabajar en un equipo de artesanos y maquillaje que trabaje para agrupaciones carnavalescas, y es que esta joven artista ya sabe lo que es exponer en Cádiz, pues en el pasado año expuso en el Club Social de Empleados Municipales y en el XX Congreso del Carnaval, exponiendo en el Edificio de la Constitución de 1812 de la Universidad de Cádiz.

Han sido estos los primeros pasos de esta artista madrileña que, a sus 19 años, continúa estudiando bajo la ilusión de ganarse la vida gracias al arte y, sobre todo, al Carnaval de Cádiz. Es también una pequeña muestra de la expansión y profesionalización que está sufriendo la fiesta gaditana, pero, sobre todo, también es una entre miles aficionados/as que, desde la distancia, siguen el Concurso y tienen a Cádiz como paraíso al que escaparse cuando tienen la oportunidad.

Algunas de sus obras.

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