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Conexión Bahía quiere hacer pública su posición con relación a la reciente polémica sobre la regulación del aparcamiento en superficie en la ciudad de Cádiz. 

Lo hace a través de la siguiente nota remitida a Portal de Cádiz:

En Cádiz, la reducción de la oferta de aparcamiento libre en superficie se inició a finales de los noventa. En los últimos años solo ha hecho que intensificarse. Pese a que el discurso oficial suela afirmar que no se pierde aparcamiento, se pierde y es lógico que así sea. Las causas de la reducción son fundamentalmente cuatro: (1) la creación y ampliación de espacios de carácter peatonal tanto en el casco histórico como en extramuros; (2) la aplicación de una legislación sobre accesibilidad cada vez más sensible con las personas de movilidad reducida; (3) la creación de una red de vías ciclistas que también aprovechan vehículos de movilidad persona (VMP) y usuarios de sillas de ruedas, y (4) la progresiva desmotorización de los entornos escolares. Esta dinámica está bien asentada y es ingenuo pensar en una posible vuelta atrás.  

Al ser el aparcamiento en superficie cada vez más escaso, es inevitable que técnicos y responsables políticos locales establezcan prioridades en su uso, ya sea para (1) facilitar operaciones de suministro y de carga y descarga, (2) garantizar los derechos legalmente reconocidos de las PMR o (3) reservar plazas a los residentes. Como consecuencia de establecer estas prioridades se reduce aún más el espacio público disponible para aparcar libremente.

Ante la situación descrita arriba, la reacción más extendida consiste en defender la creación de bolsas de aparcamiento gratuito en solares aún sin uso. La idea se enuncia siempre de manera imprecisa: en ocasiones se piden bolsas en intramuros, en ocasiones se habla de zona franca. La medida, en cualquier caso, es (1) cortoplacista y provisional (porque los solares libres dejan de estarlo), (2) dilata la materialización de los usos públicos previstos en el PGOU (usos que son generadores directos de riqueza y bienestar), (3) es inverosímil que llegaran a ser gratuitas (porque además de estacionar hay que llegar a esas bolsas de algún modo), (4) y lo que es más importante y queremos resaltar, solo permite absorber una parte muy reducida de los desplazamientos que una ciudad como Cádiz es capaz de generar. En realidad, y como se verá más abajo, ya existen bolsas de aparcamiento: están situadas en nudos intermodales como los de las estaciones de Cercanías de San Fernando o Puerto Real. 

Por si fuera poco, la agenda europea de descarbonización y los programas de financiación que la acompañan no pueden amparar la creación de bolsas de aparcamiento en destino; más bien fomentan lo contrario, esto es, la reducción en el uso del coche en favor del transporte colectivo y la movilidad activa, en bicicleta o a pie. Los programas europeos financian el transporte público (por ejemplo la línea 1 del tranvía), la red de vías ciclistas (como la de reciente construcción en Cádiz) o las intervenciones para hacer a las ciudades más amables (piensen en la próxima peatonalización de Plaza de España); no financian la creación de bolsas de aparcamiento provisionales en destino. 

Para que la problemática del aparcamiento en superficie se diluya y conseguir disponer de un sistema de movilidad que genere riqueza y bienestar a la ciudadanía del área metropolitana de la Bahía de Cádiz-Jerez, hay que apostar sin complejos por el transporte público colectivo y la intermodalidad. La receta que proponemos no es original ni tiene ningún atisbo de radicalidad: es la que se termina implementando en cualquier área metropolitana del globo. Las aglomeraciones urbanas son diferentes entre sí, cada una tiene sus especificidades, pero la fórmula por la que se opta siempre es la misma:  disponer de un sistema de transporte colectivo que gane al coche en eficiencia, comodidad y economía. Baste con un ejemplo para convencer al más escéptico: en un tren de cercanías pueden llegar a Cádiz 260 personas por hora, 6000 al día; los nuevos trenes permitirían alcanzar hasta 900 viajeros cada hora. No existen bolsas de aparcamiento que puedan superar estas cifras, la ventaja de movernos colectivamente es imbatible. Claro que para ello hay que asumir la intermodalidad: es justo en las estaciones de tren de San Fernando, Puerto Real o El Puerto -por seguir con el ejemplo anterior- donde habría que dejar gratuitamente el coche para enlazar con el tren. 

A nadie escapa que las  administraciones públicas deberían intensificar seriamente sus líneas de colaboración. Tenemos que poner al transporte público en el centro de la política de movilidad: es lo único que permitirá el desarrollo económico y el despliegue social y cultural del área metropolitana de la Bahía de Cádiz-Jerez, la tercera de Andalucía, con 640.000 personas. Queda mucho por hacer: (1) aumentar el servicio de Cercanías, poner en funcionamiento la línea 1 del tranvía y empezar a trabajar en la implantación de la línea 2, (2) crear vías rápidas de circulación para los autobuses (BRT), (3) integrar a cercanías de Renfe, los sistemas urbanos de autobuses y el futuro tranvía en la estructura de gestión del Consorcio Metropolitano de Transportes y (4) crear bonos mensuales y anuales que permitan el uso ilimitado de la totalidad de la red pública de transporte colectivo. 

Si el sistema es ineficiente, caro e incómodo, las oportunidades de desarrollo socioeconómico latentes en un área metropolitana como la de la Bahía de Cádiz-Jerez terminan perdiéndose: es lo que ocurre cuando hacemos depender todo del coche y el aparcamiento. Las exigencias ecológicas propician un cambio de modelo en el que el transporte colectivo y la intermodalidad tomen el relevo. 

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