Trekant Media

Los tiempos cambian. El lenguaje también y, casi siempre, lo hace para avanzar. Sean tiempos difíciles o fáciles para los derechos fundamentales, la evolución siempre va un paso por delante, como su nombre indica. De cara al periodismo y, por tanto, a la sociedad, la Real Academia Española ha dado un gigante paso hacia adelante para adaptarse a los tiempos que corren, en los que los medios digitales enriquecen el eco de la información.

Con anterioridad, la definición de 'periodista' era la de "persona legalmente autorizada para ejercer el periodismo", algo obsoleto según reclamó formalmente el periodista Ramón Salaverría, pues con el artículo 20 de la Constitución en la mano, cualquier ciudadano puede ejercer esta profesión, lejos de las barreras que había durante el Régimen de Franco, en el que existía un Registro Oficial de Periodistas desde 1938. Por tanto, a partir de ahora, "periodista" será cualquier persona que se dedique al periodismo profesionalmente.

La palabra "periodismo" también ha variado ampliando el campo de soportes en el que puede trabajar un periodista. "Actividad profesional que consiste en la obtención, tratamiento, interpretación y difusión de informaciones a través de cualquier medio escrito, oral, visual o gráfico". Unas variaciones que adaptan mucho mejor las definiciones que daba la RAE a estas palabras, reconociendo en primer lugar la falta de titulación o permiso legal para ejercerla. La RAE da la mano a la libertad de prensa, básicamente.

Más allá de ser una variación en el Diccionario, la nueva definición de 'periodista' acaba con la mentalidad incrustada en algunas entidades y colectivos en las que la necesidad de tener el título de periodismo para ser reconocido como 'periodista' sigue siendo una seña de identidad. En algunos casos, bajo esta bandera, se convierten en "lobbies" en una guerra de intereses. Desde este momento, la RAE pone tierra de por medio entre la realidad de la profesión periodística y las ideas de hace ya muchos años.