En los últimos días se ha producido en redes sociales una intensa movilización virtual exigiendo justicia para Santa, el gato comunitario fallecido coincidiendo con el traslado de la colonia felina del Cementerio de San José al nuevo espacio habilitado en la Zona Franca. La muerte del animal ha sido vinculada por algunos perfiles a una supuesta dejadez en el proceso, en un contexto ya marcado por la controversia y la denuncia judicial presentada por colectivos animalistas contra el traslado promovido por el Ayuntamiento de Cádiz ante el inicio de las obras de vaciado de restos del camposanto gaditano.

Sin embargo, la documentación clínica de la veterinaria de El Puerto de Santa María que atendió al felino, a la que ha tenido acceso Portal de Cádiz, describe un cuadro médico grave y de evolución progresiva previo al fallecimiento.

Santa acudió a urgencias el 27 de febrero presentando disnea, letargia y heridas en la parte frontal de la cara, tanto a nivel maxilar como mandibular. En la exploración física se constató hipotermia, anorexia, heridas en boca y nariz, gingivitis y un absceso en el lado derecho de la cavidad bucal. Fue necesaria la sedación general para poder realizar pruebas complementarias debido a la imposibilidad de manipular al paciente.

El test de inmunodeficiencia resultó positivo. La analítica reflejó un fallo renal muy desarrollado y un compromiso sistémico grave. En el informe se detalla que la mayoría de los parámetros analíticos aparecían alterados, con numerosos valores marcados en rojo. Entre ellos, destacaban niveles elevados de amilasa, creatinina y fósforo, así como nitrógeno ureico en sangre por encima de los valores normales, indicadores compatibles con insuficiencia renal avanzada y posible inicio de fallo multiorgánico.

El documento médico señala antecedentes de inmunodeficiencia y un proceso clínico sistémico de evolución progresiva y pronóstico crítico. Durante el seguimiento se evidenciaron insuficiencia renal, enfermedad gingival severa, absceso oral, elevación significativa de valores analíticos y deterioro general, con compromiso respiratorio, metabólico y sistémico.

A la vista de los resultados y del estado del paciente, se solicitó autorización para proceder a la eutanasia ante el pronóstico desfavorable. No obstante, el fallecimiento se produjo en la madrugada del 1 de marzo como consecuencia de fallo multiorgánico secundario a insuficiencia renal e inmunodeficiencia, patología preexistente cuyo tiempo de evolución era desconocido en el momento de la consulta.

El caso se convirtió en consigna en redes en cuestión de horas. Se señaló al traslado sin esperar a los informes. Mientras tanto, el parte veterinario hablaba de inmunodeficiencia, insuficiencia renal avanzada y una analítica con la mayoría de valores en rojo que desmontan, con papeles sobre la mesa, el relato.

 


 

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